por Angel L.Herrero
La multitud expectante. Los noticieros en tensión. El mundo entero
preparado para un nuevo paso adelante de la humanidad. Varias décadas de
preparación, construcción e instalación. Muchos viajes, idas y vueltas, de
transbordadores con personal, con material, con conocimientos y técnicas. Algún
que otro infortunio, incluyendo (poco fue para lo esperado) la desaparición en
el incierto espacio de una nave de apoyo con sus tres tripulantes. Muchas
pruebas y ensayos hasta quedar todo el entramado listo para su uso. Por fin,
llegó el momento solemne de dar la luz a nuevos descubrimientos, a lo
inexplorado, a lo anhelado. En apenas diez minutos, se pondrá en marcha el
enorme y colosal espejo (varias decenas de kilómetros de extensión) situado en
la órbita de nuestro satélite natural, que permitirá al fin observar,
directamente desde la Tierra, la cara oculta de la Luna.
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